El sistema educativo y los propios jóvenes, según Marco Salvadè, deberían reconocer plenamente el valor del trabajo manual. Al emprender correctamente el camino previsto en una escuela técnica, el "saber" aprendido se convierte en un "saber hacer" que se transforma también en "saber estar": la concreción de la experiencia debe valorarse como un bien precioso sobre el cual también construir el desarrollo de la propia carrera. Si la escuela formara más y mejor en sectores como el estampado y la tintura en lugar de en la mecánica y la electrónica, empresas como Salvadè tendrían menos problemas para encontrar trabajadores calificados y los jóvenes competentes no tendrían dificultades para encontrar un trabajo adecuado a sus capacidades. En el vídeo, Marco Salvadè explica cuál es la estrategia de su empresa para desatar mejor un nudo tan delicado.
